Los medios de prensa, dominados por el poder militar, o asquerosamente genuflexos al poder de turno, fueron los peores y más nefastos cómplices del poder genocida. Aquí van algunas tapas de Clarín, La Nación, La Prensa, Somos, Siete Días, Editorial Atlántida. Todos medios que hoy persisten con el mismo modus operandi de ser genuflexos al poder constituido.